🐱🐶Convivencia entre el gato y el perro
Cómo debes actuar para una buena relación entre ambas especies
Pero para que ésto sea posible el propietario deberá considerar atentamente la situación y hacer las presentaciones de ambos de la forma correcta.
CUANDO EL GATO YA ESTÁ EN CASA Y LLEVAMOS UN PERRO
Si ya tenemos un gato y hemos decidido llevar un perro a casa, debemos planificar su llegada con antelación.
Lo primero que tendremos que tener en cuenta es que el recipiente de la comida y del agua del gato tienen que estar en un lugar donde el perro no tenga acceso. Ya que además de que la comida de los gatos no es saludable para los perros por su mayor aporte protéico y su elevado contenido en taurina, el gato defenderá, como es natural sus recursos frente al intruso cuando éste quiera arrebatárselos.
Otro de los problemas más habituales en la convivencia entre éstos dos animales, es la ingesta por parte del perro de las heces del gato, ésto puede llegar a convertirse en un vicio para el can, por ello debemos poner el cajón de la arena del gato fuera del alcance de su nuevo compañero. A parte de que a los gatos les gusta realizar sus funciones fisiológicas con cierta intimidad.
Una solución para éste problema puede ser colocar el cajón de arena en un lugar al que sólo se pueda acceder mediante una gatera, y de ésta forma evitaremos que pueda pasar el perro.
Éstos cambios deben efectuarse al menos dos semanas antes de la llegada del perro para que el gato pueda irse acostumbrando y que no relacione el cambio con la llegada del nuevo inquilino.
Nunca debemos obligar al gato a relacionarse desde el primer momento con el perro, es mejor dejar que se tome el tiempo que sea necesario para conocer a su nuevo amigo.
Desde el principio debemos evitar tajantemente que el perro persiga al gato por toda la casa, si es preciso pondremos al perro la correa al principio de la relación para poder controlarle en todo momento.
Pueda darse la circunstancia de que el gato reaccione de forma muy negativa ante la presencia del gato, comportándose de forma nerviosa, e incluso violenta. Es posible que deje de utilizar el cajón de arena. En éste caso debemos aislar al gato en una habitación junto con su comedero, bebedero, juguetes, rascadores, y aseo. De esa forma deberá permanecer el tiempo suficiente hasta que se complete el proceso de adaptación mediante un acercamiento progresivo como en el otro supuesto que veremos a continuación.
CUANDO EL PERRO ESTÁ EN CASA Y LLEVAMOS UN GATO
Ahora nos encontramos con el caso contrario al anterior, la manera de proceder será muy distinta.
Cuando el nuevo en casa es el gato, lo más importante será asegurarse de que nuestro perro está bien adiestrado, y que será capaz de obedecer a órdenes sencillas como la de "Quieto" o "Suelta".
Para ello conviene enseñarle al menos éstas dos órdenes unas semanas antes de la llegada del felino.
La llegada del gato a casa debe efectuarse en un transportín, y éste se situará en una habitación en la que el perro sólo pueda entrar sujeto con la correa, de modo que ambos animales puedan tener contacto visual y olfativo pero guardando la distancia de seguridad.
Posteriormente permitiremos que el perro suelto huela al gato, pero si notamos que se excita demasiado le daremos la orden "Suelta" y lo sacaremos de la habitación, cerrando la puerta para poder sacar al gato fuera del transportín.
Éste ejercicio lo realizaremos durante un par de semanas aproximadamente para que se vayan acostumbrando el uno al otro.
Después colocaremos alguna barrera delante de la puerta para que puedan verse pero no puedan entrar ni salir de la habitación.
El acercamiento de ambos animales dependerá siempre de la iniciativa por parte del gato.
Jamás debemos tolerar un comportamiento agresivo por parte del perro, el cual deberá estar bajo control hasta estar completamente seguros de que la relación sea pacífica.
Si se tiene la suficiente paciencia ambos animales pueden llegar a ser grandes amigos, y será fácil verles interactuar para jugar, dormir e incluso comer cerca uno del otro.
Hay que tener en cuenta que éste proceso suele ser más complejo cuando uno o ambos animales son adultos. Mientras que si el perro y el gato son cachorros la buena relación entre ambos será mucho más sencilla debido a la falta de agresividad durante ésta etapa de la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario